La historia de Utrasd es la historia de miles de mujeres trabajadoras domésticas que decidimos organizarnos para exigir dignidad, derechos y reconocimiento. Somos el resultado de la lucha colectiva de quienes durante décadas trabajamos en la invisibilidad, sin contratos, sin descansos, sin jubilación. Hoy somos una organización sindical que representa y defiende a las trabajadoras del servicio doméstico en Uruguay.

Los primeros pasos: la necesidad de organizarnos

Durante mucho tiempo, el trabajo doméstico fue considerado un no-trabajo. Éramos vistas como parte de la familia, pero sin los derechos de una trabajadora. Esta realidad nos empujó a buscar espacios donde compartir nuestras experiencias y darnos cuenta de que lo que vivíamos no era individual: era estructural. Nos dimos cuenta de que juntas podíamos cambiar nuestra realidad.

Los primeros encuentros fueron informales, en plazas, en salones comunitarios, en las pausas del trabajo. Ahí comenzamos a hablar de lo que nos pasaba: los salarios bajos, las jornadas interminables, la falta de aportes a la seguridad social, el maltrato. Y descubrimos que no estábamos solas. Esa solidaridad entre mujeres fue el motor que nos llevó a fundar Utrasd como organización sindical.

La lucha por el reconocimiento legal

Uno de nuestros primeros y más importantes objetivos fue lograr que el trabajo doméstico fuera reconocido legalmente como trabajo. Suena obvio, pero no lo era. Durante años, las trabajadoras domésticas estuvimos excluidas de las leyes laborales básicas. No teníamos derecho a vacaciones pagas, a aguinaldo, a licencia por enfermedad, a un horario regulado.

Salimos a las calles, hicimos campañas de sensibilización, tocamos puertas en el Parlamento, nos aliamos con otras organizaciones sociales y feministas. Queríamos que la sociedad entera entendiera que cuidar, limpiar, cocinar y mantener un hogar es trabajo, y que ese trabajo merece respeto y protección legal.

Nuestra lucha dio frutos. Conseguimos avances legislativos que ampliaron nuestros derechos laborales, aunque sabemos que aún queda mucho camino por recorrer. Cada conquista ha sido el resultado del esfuerzo colectivo de compañeras que no se rindieron.

Construyendo organización: formación y acompañamiento

Desde el inicio entendimos que no bastaba con reclamar derechos: teníamos que conocerlos, entenderlos y saber defenderlos. Por eso la formación política y sindical es uno de los pilares de Utrasd. Organizamos talleres, charlas, espacios de capacitación donde las compañeras aprenden sobre legislación laboral, negociación colectiva, organización sindical y derechos humanos.

También creamos redes de apoyo mutuo. Sabemos que muchas compañeras enfrentan situaciones de abuso, despido injustificado o violación de sus derechos. En Utrasd encontramos un espacio donde acompañarnos, asesorarnos y exigir juntas lo que nos corresponde. Nuestra fuerza está en la colectividad.

Convenios colectivos y conquistas laborales

Uno de los logros más significativos de nuestra organización ha sido participar en la negociación de convenios colectivos que establecen condiciones mínimas de trabajo digno. Estos convenios regulan aspectos fundamentales como:

  • Salarios mínimos justos y actualizados
  • Jornadas laborales definidas y limitadas
  • Descansos semanales garantizados
  • Aportes patronales a la seguridad social
  • Condiciones de trabajo seguras y saludables

Cada cláusula de estos convenios representa horas de discusión, de estudio, de firmeza. Representa también la memoria de tantas compañeras que trabajaron toda su vida sin jubilación, sin vacaciones, sin dignidad. Negociar colectivamente nos ha permitido transformar paulatinamente las condiciones del sector.

Nuestro presente y futuro

Hoy Utrasd es una organización consolidada, reconocida y respetada en el movimiento sindical uruguayo y en las redes internacionales de trabajadoras domésticas. Seguimos creciendo, sumando compañeras, formando liderazgos, disputando espacios de poder y decisión.

Pero nuestra lucha no ha terminado. Todavía hay trabajadoras domésticas que trabajan sin contrato, que cobran por debajo del salario mínimo, que no tienen días libres. Todavía enfrentamos la discriminación, el racismo y el clasismo que históricamente ha marcado a nuestro sector. Todavía hay quienes piensan que el trabajo doméstico no es un trabajo real.

Por eso seguimos organizándonos, movilizándonos, formándonos. Porque sabemos que solo juntas podemos cambiar la realidad. Porque sabemos que nuestra historia no es solo pasado: es presente y es futuro. Es la historia de cada compañera que decide afiliarse, que decide decir basta, que decide exigir lo que le corresponde.

Utrasd es nuestra casa, nuestro refugio, nuestra trinchera. Y desde acá seguimos construyendo un mundo donde el trabajo doméstico sea valorado, respetado y dignificado. Porque merecemos trabajar con derechos, vivir con dignidad y envejecer con seguridad.